En este episodio se presenta Caravaca de la Cruz y sus fiestas de mayo como una forma de arte que se vive. Se recorren tradiciones como las migas, los Caballos del Vino, los mantos y los desfiles. También se reflexiona sobre la música, la emoción y el sentimiento de pertenencia. Un episodio más íntimo donde el arte no se explica: se siente.