El programa de ¡QUÉ MIEDO! de hoy dedicó su emisión a un recorrido por criaturas y relatos que mezclaban folclore, supervivencia y cine. La conversación comenzó explorando figuras del imaginario europeo oriental como los pricolici, híbridos entre hombre y lobo asociados a maldiciones y venganzas, o los balaur, serpientes gigantes de múltiples cabezas que encarnan el caos y la destrucción. Se destacó cómo estas criaturas funcionan como metáforas del miedo ancestral y cómo su presencia en la tradición oral revela tensiones sociales y temores colectivos.
Después, el programa dio un giro hacia una historia perturbadora: un grupo de supervivientes que, tras un accidente en un territorio remoto, debe enfrentarse a una comunidad de seres deformados que habitan el bosque. La trama avanzaba entre la necesidad de encontrar a un ser querido desaparecido y la lucha por mantenerse con vida, culminando en un dilema moral final: elegir entre escapar o asumir un destino que implica comprender y quizá unirse a aquello que se teme.
La última parte del programa se centró en la película Drácula de Luc Besson. Se analizó su estilo visual, su reinterpretación del mito y su apuesta por un tono más estilizado que terrorífico. Se señalaron aciertos como la atmósfera y la ambición estética, pero también sus debilidades en ritmo y narrativa diferentes a lo que uno estaba acostumbrado. Finalmente, se comparó con la versión de Coppola, destacando que esta última conserva una fuerza operística y una narrativa similar a la de Bram Stoker en la novela que la de Besson no siempre logra igualar.