Radio URJC
viva y tuya
radio.urjc.es
Radio URJC
Escucha el podcast de Radio URJC
Señal en directo de la Radio URJC
  • Inicio
  • Parrilla
  • Nuestros programas
    • En parrilla
    • Histórico de programas
  • Colabora
  • Noticias
  • Contenido Experimental

Actualidad de Radio URJC

Martes, 21 Julio 2026 17:52

Origen del vampiro: historia, leyendas y evolución del mito hasta Drácula

  • tamaño de la fuente disminuir el tamaño de la fuente aumentar tamaño de la fuente
  • Imprimir
  • Email
Valora este artículo
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
(1 Voto)
Origen del vampiro: historia, leyendas y evolución del mito hasta Drácula
"Las tradiciones y leyendas populares consideran que el vampiro humano es un cadáver, un difunto, un muerto viviente, un reviniente, un no muerto. Que sale de la tumba por la noche para alimentarse de la sangre de los durmientes, a los que chupa el líquido vital por medio de unas incisiones en el cuello. Luego vuelve a su féretro, a su tumba cripta o mausoleo a descansar, puesto que no resisten a la luz del sol. [...]" (Félix Llaugé Dausà, Diccionario universal de ángeles, demonios, monstruos y seres sobrenaturales). 
Los orígenes del mito
El mito del vampiro es una de las leyendas más antiguas y persistentes de la humanidad. Aunque hoy lo asociamos casi de forma automática con un aristócrata de capa negra, colmillos afilados y castillos en ruinas, la realidad es que esta figura es el resultado de siglos de evolución cultural. Antes de convertirse en un icono de la literatura y el cine, el vampiro fue una explicación popular para la enfermedad, la muerte y aquello que escapaba a la comprensión de las comunidades rurales.
Las primeras historias sobre seres que regresaban de la muerte para alimentarse de los vivos aparecen en culturas muy distantes entre sí. En la antigua Mesopotamia existían relatos sobre espíritus nocturnos que atacaban a las personas mientras dormían, mientras que en la Grecia clásica se hablaba de criaturas como la lamia o la empusa, seres capaces de seducir y devorar a sus víctimas. En otras partes del mundo encontramos figuras con rasgos similares, como el jiangshi del folclore chino, un cadáver reanimado que absorbe la energía vital de los vivos, o los vetala de la tradición hindú, espíritus que habitan cuerpos sin vida. Aunque estas criaturas no son vampiros en el sentido moderno, todas ellas comparten una misma idea: la posibilidad de que la muerte no sea el final y que algunos difuntos regresen para atormentar a los vivos.
Sin embargo, el auténtico origen del vampiro tal y como hoy lo conocemos se encuentra en Europa del Este, especialmente en regiones como Serbia, Bulgaria, Rumanía, Hungría o partes de la actual Croacia. Entre los siglos XVII y XVIII estas tierras vivieron una auténtica obsesión por los no muertos. En aldeas aisladas, donde las epidemias, las guerras y las malas cosechas eran frecuentes, cualquier cadena de fallecimientos podía interpretarse como la acción de un vampiro. No era extraño que, tras la muerte de un vecino, otros miembros de la familia enfermaran poco después; sin conocimientos sobre enfermedades infecciosas, la explicación sobrenatural resultaba, para muchos, la más lógica.
Las creencias variaban de una región a otra, pero existían elementos comunes. Se pensaba que una persona podía convertirse en vampiro si había muerto de forma violenta, si había sido enterrada sin los rituales adecuados, si había llevado una vida especialmente pecaminosa o si una maldición pesaba sobre ella. Algunas tradiciones añadían circunstancias extraordinarias en el nacimiento, mientras que otras consideraban que el suicidio o la brujería podían condenar al difunto a regresar de la tumba.
El vampiro del folclore balcánico distaba mucho de la imagen refinada que conocemos hoy. En lugar de un noble elegante, era descrito como un cadáver hinchado, de piel oscurecida por la descomposición, con las uñas y el cabello aparentemente más largos y restos de sangre alrededor de la boca. Hoy sabemos que estas características son consecuencia natural de los procesos post mortem: la retracción de la piel hace que uñas y cabello parezcan crecer, los gases provocan la hinchazón del cuerpo y ciertos fluidos pueden salir por la boca y la nariz. Sin embargo, para las comunidades de la época estas observaciones eran pruebas irrefutables de que el muerto seguía alimentándose durante la noche.
Cuando una aldea sospechaba de la existencia de un vampiro, era habitual exhumar el cadáver. Si este presentaba alguno de los signos considerados sospechosos, se practicaban rituales destinados a impedir que regresara. El método más conocido consistía en atravesar el corazón con una estaca de madera, aunque también era frecuente la decapitación o la cremación del cuerpo. Asimismo, muchas familias colocaban ajos en puertas y ventanas o recurrían a cruces, agua bendita y otros símbolos religiosos para proteger sus hogares.
Del folclore a la literatura
Durante el siglo XVIII estos casos trascendieron el ámbito rural y comenzaron a llamar la atención de médicos, militares y funcionarios del Imperio de los Habsburgo. Existen informes oficiales que describen exhumaciones y supuestos casos de vampirismo en Serbia, lo que contribuyó a extender el fenómeno por toda Europa. La prensa de la época alimentó la fascinación por estas historias, y el vampiro pasó de ser una creencia local a convertirse en un tema de interés para escritores y pensadores.
Fue la literatura la que transformó definitivamente al monstruo campesino en el personaje sofisticado que hoy conocemos. En 1819, John Polidori publicó The Vampyre, considerada la primera gran obra del vampiro moderno. Su protagonista, Lord Ruthven, abandonaba la apariencia monstruosa del folclore para convertirse en un aristócrata atractivo, culto y peligroso, capaz de seducir antes de atacar. Esta reinterpretación resultó revolucionaria y marcó el camino que seguirían las obras posteriores.
Décadas más tarde aparecieron títulos fundamentales como Carmilla (1872), de Sheridan Le Fanu, una novela corta que introdujo el componente psicológico y una de las primeras relaciones femeninas de carácter ambiguo en la literatura fantástica. Finalmente, en 1897, Bram Stoker publicó Drácula, la obra que consolidó casi todos los elementos del vampiro moderno. El conde Drácula, inspirado muy libremente en la figura histórica de Vlad III Drăculea, reunía el misterio de las leyendas balcánicas con la elegancia aristocrática creada por Polidori. La novela añadió una atmósfera gótica inolvidable y convirtió al vampiro en un símbolo de la inmortalidad, el deseo, el miedo a lo desconocido y la decadencia.
Ya en el siglo XX destacan Soy leyenda, de Richard Matheson, que ofrece una reinterpretación científica del mito, y Entrevista con el vampiro, de Anne Rice, donde los vampiros dejan de ser simples monstruos para convertirse en personajes profundamente humanos, atormentados por la culpa, el paso del tiempo y el sentido de la inmortalidad.
Durante el siglo XX el vampiro experimentó una transformación constante. El monstruo dejó de representar únicamente el miedo a la muerte para convertirse en un reflejo de las inquietudes de cada época. En ocasiones era un depredador implacable; en otras, un ser condenado a vivir eternamente, incapaz de encontrar su lugar entre los humanos. Esta evolución permitió explorar temas como la identidad, la soledad, el deseo, la religión, la moral o el precio de la inmortalidad.
Del papel a la pantalla
El cine desempeñó un papel fundamental en esta evolución. Películas como Nosferatu (1922), de F. W. Murnau, redefinieron visualmente al vampiro con una apariencia inquietante que todavía hoy resulta icónica. Más adelante, las adaptaciones de la productora Hammer, protagonizadas por Christopher Lee, consolidaron la imagen clásica del conde Drácula. A finales del siglo XX y comienzos del XXI aparecieron propuestas muy diferentes entre sí, como Drácula de Bram Stoker (1992), Déjame entrar (2008) o la comedia de terror Lo que hacemos en las sombras (2014), demostrando que el mito podía adaptarse prácticamente a cualquier género.
La televisión también ha contribuido a renovar la figura del vampiro. Series como Buffy, cazavampiros combinaron terror, humor y drama adolescente; True Blood exploró la convivencia entre humanos y vampiros desde una perspectiva adulta; The Vampire Diaries popularizó una visión más romántica del mito, mientras que Interview with the Vampire recupera el universo creado por Anne Rice con un enfoque contemporáneo y una cuidada ambientación.
Pocos seres mitológicos han demostrado una capacidad de adaptación comparable a la del vampiro. Nacido del miedo a la muerte y a las enfermedades, transformado por la literatura gótica y reinventado una y otra vez por el cine, la televisión y la novela contemporánea, sigue siendo una figura capaz de reflejar las preocupaciones de cada generación. Quizá esa sea la verdadera razón de su inmortalidad: el vampiro cambia con nosotros, adoptando nuevos rostros sin perder nunca el misterio que lo hizo surgir hace siglos en las oscuras aldeas de Europa del Este.
Visto 3 veces Modificado por última vez en Martes, 21 Julio 2026 17:57
Tweet
Publicado en Noticias Radio URJC

Lo último de FUENLABRADA1, RADIO

  • La bola negra, de Los Javis, llega a los cines tras conquistar Cannes
  • Más folclore, bulos escalofriantes y las películas del momento
  • La segunda estrella ya brilla: España vuelve a reinar en el fútbol mundial
  • Los inventos y descubrimientos que cambiaron la historia
  • Muchos géneros musicales de rock para que bailéis en este último episodio
Más en esta categoría: « La bola negra, de Los Javis, llega a los cines tras conquistar Cannes

Miembro de la Asociación de Radios Universitarias de España

Archivos

  • Julio 2026 (29)
  • Junio 2026 (29)
  • Mayo 2026 (44)
  • Abril 2026 (58)
  • Marzo 2026 (71)
  • Febrero 2026 (28)
  • Enero 2026 (6)
  • Julio 2025 (11)
  • Junio 2025 (21)
  • Mayo 2025 (34)
  • Abril 2025 (43)
  • Marzo 2025 (74)

Calendario

« Junio 2022 »
Lun Mar Mier Jue Vie Sáb Dom
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30      

Síguenos en las redes

Feed de actualidad de la RADIO URJCSíguenos en TwitterSíguenos en Facebook
Universidad Rey Juan Carlos
Universidad Rey Juan Carlos online
©Universidad Rey Juan Carlos - Calle Tulipán s/n. 28933 Móstoles. Madrid
radio.fuenlabrada1@urjc.es | Protección de datos |

  • ¿Recordar contraseña?
  • ¿Recordar usuario?